Cualquier momento es bueno para empezar a montar en moto. La sensación de libertad y confianza que supone conducir un vehículo de dos ruedas no tiene límite de edad. Lo importante es que se haga con conocimiento y conscientes de nuestras posibilidades en su manejo.
Independientemente de cuándo decidamos iniciarnos, siempre es aconsejable tomar un curso previo y elegir la máquina que mejor se adapte a nuestra edad, tamaño y capacidad, sin descuidar por supuesto el obligado equipamiento de calidad.
Si la moto forma parte del entorno familiar, los ocho años pueden ser un buen momento para introducir con naturalidad al niño o niña en este apasionante mundo. Comenzando como un juego, en el campo o en espacios al aire libre y fuera de la circulación, siempre bajo la directa supervisión de un adulto.
Por condiciones físicas y madurez, 15 años es la edad para conducir una moto recomendada en ciudad con libertad. De hecho, es la mínima legal en España para conducir ciclomotores de 50 c. c., según la última legislación de mayo 2009, circulando siempre solo. No se puede llevar acompañante hasta los 18.
Y nunca es tarde si la dicha es buena
Más complejo es precisar cuál es el mejor momento para dejar de montar, pues dependerá del estado físico en que nos encontremos y, como siempre, del sentido común. Si el motorista se siente seguro en el manejo de su vehículo, es consciente de las lógicas limitaciones que implica la edad y toma las medidas adecuadas para compensarlas, puede disfrutar de este deporte durante muchos años.
A pesar de todo, es indudable que los años traen consigo condicionantes de peso que van en detrimento de nuestra seguridad: la pupila se vuelve más pequeña y le cuesta adaptarse a los repentinos cambios de iluminación; los huesos se hacen más quebradizos; los reflejos disminuyen, etc. El motorista debe compensar estas deficiencias con chequeos médicos regulares y con un exceso de atención y cautela en la conducción.
Los estudios más recientes llevados a cabo en Estados Unidos demuestran que los motoristas de más de 60 años tienen tres veces más posibilidades de sufrir lesiones serias y acabar hospitalizados que sus compañeros más jóvenes, siendo las roturas de huesos y lesiones leves los daños más frecuentes entre los conductores de menor edad.
También es cierto que, aunque el físico y los reflejos no acompañen, la experiencia y prudencia de los mayores pueden llegar a suplir esas desventajas. Así, en ocasiones resulta más peligroso sobre la moto un joven inexperto, amante del riesgo y de la velocidad, que un piloto veterano, maduro y sensato.
En este sentido, son curiosas las diferentes legislaciones existentes en cada país, producto de sus idiosincrasias culturales. Así, China retira directamente el carnet a los motoristas que hayan cumplido los 70 años; Japón fomenta la “jubilación” de los mayores de 70 con descuentos en comercios y condiciones ventajosas en bancos, mientras que Austria no pone ningún límite a la edad para conducir una moto en sus carreteras.
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